Masonería en Murcia

El Gran Impulso Tras la Revolución de 1868

El verdadero periodo de expansión llegó tras la Revolución de 1868, cuando la aprobación de nuevos derechos, entre ellos el derecho de reunión, permitió una mayor implantación de los ideales masónicos en la provincia.

Cartagena se convirtió entonces en el principal foco masónico regional. Su crecimiento económico, impulsado por el puerto, la minería y el comercio, favoreció un ambiente social más abierto y conectado con corrientes culturales y políticas europeas.

La primera logia cartagenera documentada fue Los Hijos de Irma, de rito francés y vinculada inicialmente al Gran Oriente de Francia. Abrió sus trabajos en 1869 y obtuvo carta patente en 1870. Con el tiempo, esta logia llegó a contar con una importante actividad y más de medio centenar de miembros.

En Murcia capital también surgieron logias relevantes, como Vega Florida nº 118, constituida en 1878, y Vigilancia, ligada al Gran Oriente Español. Entre sus miembros hubo figuras destacadas de la vida pública, como alcaldes, docentes y profesionales vinculados al pensamiento liberal de la época.

Los primeros pasos en Cartagena y Murcia

Hacia 1816, la llegada de figuras como José María Torrijos a Cartagena y Juan Van Halen a Murcia favoreció la aparición de las primeras logias en ambas ciudades. Sin embargo, el clima político de la época, unido a la persecución impulsada por la Inquisición, dificultó enormemente su consolidación.

Durante el Trienio Liberal, entre 1820 y 1823, Cartagena llegó a contar con varias logias, entre ellas Coliseo Constitucional, Jóvenes Cartageneros y Los Virtuosos Descamisados. También se registró actividad masónica en Murcia y en municipios como Cehegín, Totana, Alcantarilla, Caravaca, Mula y Lorca.

Guerra Civil, represión y exilio

En 1936

la Gran Logia Regional del Sudeste acogió y ayudó a masones que huían de los frentes de guerra, especialmente desde Andalucía.

En marzo de 1939

La caída de Cartagena supuso el final de los últimos reductos masónicos de la región. A partir de entonces comenzó una etapa de represión, persecución y exilio. Muchos masones españoles continuaron sus trabajos en países como México, Brasil y otros lugares de América, bajo el amparo de obediencias masónicas reconocidas.

Francisco Ávila

Fue el último Gran Maestro de la Regional iniciado en la Logia Aurora de Cartagena con el nombre simbólico de “Arquímedes”. Logró exiliarse en México, donde falleció.

Siglos XIX y XX

La presencia masónica en la Región de Murcia comienza a documentarse a principios del siglo XIX, en un contexto marcado por los cambios políticos, militares y sociales que vivía España. Aunque la Masonería se había implantado en el país desde el siglo XVIII, su desarrollo en tierras murcianas estuvo especialmente vinculado a Cartagena, su puerto, su actividad naval y su apertura al exterior.

Uno de los primeros antecedentes se sitúa entre 1801 y 1802, con la Logia La Reunión Española, fundada en Brest por oficiales españoles. Algunos de ellos procedían del departamento naval de Cartagena, lo que permite situar a la ciudad como uno de los primeros puntos de contacto de la Masonería en la región.

Masonería, sociedad y compromiso

La Masonería murciana no se limitó a la actividad interna de sus logias. También participó en acciones de carácter social y solidario. Un ejemplo significativo fue la ayuda enviada a los damnificados por la riada de Santa Teresa de 1879, en Valencia, para la que distintas logias reunieron fondos de apoyo.

Este tipo de iniciativas refleja una dimensión importante de la Masonería de la época: su vinculación con valores como la fraternidad, la educación, la libertad de conciencia y la ayuda mutua.

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La Masonería en Murcia

Con la llegada de la democracia, masones españoles iniciados en Europa, junto con miembros del Supremo Consejo del Grado 33 y de distintas obediencias, favorecieron la recuperación de la regularidad masónica en España. Este proceso culminó con la consolidación de la Gran Logia de España.

En la Región de Murcia, el renacimiento masónico tuvo un momento especialmente importante el 22 de junio de 1996, cuando se fundó en Cartagena la Respetable Logia Simbólica Fraternidad Mediterránea nº 94, la primera logia de la región con garantías y reconocimientos dentro de la regularidad masónica.

Años más tarde, el 9 de julio de 2005, miembros de esta logia impulsaron la creación en Murcia capital de la Respetable Logia Simbólica Moriá nº 143, con Carta Patente para trabajar en el Rito Escocés Antiguo y Aceptado.

Desde entonces, la Logia Moriá nº 143 desarrolla una masonería fiel a la tradición recibida, abierta a la sociedad murciana y comprometida con la divulgación, la reflexión y la cooperación social.

En 1924 se creó la Gran Logia Regional del Sudeste, con sede en Cartagena. Este hecho supuso un momento clave para la organización masónica en la zona, ya que permitió articular de forma más estable la actividad de distintas logias del entorno.

Durante los años veinte y primeros años treinta existieron logias activas en Cartagena, Murcia, Águilas, Lorca, Albacete y otros puntos vinculados a la regional. En vísperas de la Segunda República, la Masonería mantenía una presencia notable y una estructura organizada.

Algunos masones relacionados con la provincia de Murcia participaron también en la vida política de la época, especialmente durante las Cortes Constituyentes de 1931.

El Gran Oriente Nacional de España (G.O.N.E.) también formó parte del desarrollo de la Masonería en la Región de Murcia durante el último tercio del siglo XIX. Bajo su obediencia se documentan logias y capítulos en Jumilla, Águilas y Cieza, entre ellos la Logia Vega de la Rosa, la Logia La Flor del Valle nº 183, el Capítulo Paz y Armonía y la Logia y Capítulo Cartella.

A finales del siglo XIX, la actividad masónica se concentraba especialmente en Cartagena y Murcia, aunque también alcanzó otros municipios como Águilas, Jumilla, Lorca, La Unión, Cieza y Yecla. Entre 1885 y 1902 se desarrollaron logias simbólicas, capítulos Rosa Cruz y organismos vinculados a los grados filosóficos del escocismo.

La creación de la Gran Logia Regional del Sudeste en 1924, con sede en Cartagena, consolidó esta etapa de organización. En los años previos a la Segunda República continuaron activas diferentes logias en Cartagena, Murcia, Águilas, Lorca y otros puntos, reflejando una Masonería regional amplia, diversa y profundamente estructurada.

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